viernes, mayo 04, 2012

Viajera Editorial en la Feria del Libro


¡Viajera Editorial en la Feria del libro!

Sábado 5 de Mayo, a partir de las 19 h
Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires
Pabellón Azul, stand 402 

A las 19 presentamos el proyecto.
A partir de las 21 leemos fragmentos de los libros viajeros.

No te lo pierdas. 
¡Seguimos viajando!

viernes, abril 20, 2012

just like that



Nunca anticipé este dolor.
Nunca pensé
enamorarme tanto
If you disappoint me
I have the power of fall out of love with you
just like that

y la chica de la película chasqueaba sus dedos
just like that
como si fuera un pase mágico   (¿cómo?)
in-falible
in & out
salir como si nada
del amor
nada
just like that
sólo un chasquido    (¿cómo reproducirlo?) (¿cómo decir ese ruido?) (¿cómo invocarlo?)
y yo pruebo
así    (veánme)
así    (otra vez)
así      (así no)
así    (no funciona)
me repito esas líneas       (si me desilusionás-----)
sola                                 (-------puedo desenamorarme---------)
como un mantra                          (----de vos----)
(----así-----si me desilusionás----¿cuándo? puedo----desenamorarme-de-vos----así---así—así no)

Imagino que las digo de verdad
que pude haberlas dicho
y habérmelas creído
y trato
de volver hacia atrás con las sensaciones
de hacer un rewind del sentir
ir al principio
al momento estúpido cuando me dije
"Es posible"
y ni siquiera
fue sólo una pregunta
"¿Es posible?"                                     (me pregunté por lo que sentía y entonces era tarde,
ya sentía, ya estaba adentro, y más allá de mi objeto, yo sentía pleno, tenía el plexo abierto, como un sol, y mi cabeza rajada, con un rayo que la partía y me atravesaba, estaba toda yo cruzada de rayos, como si fuera una jaula de luz, pero a la vez si agitaba los brazos había calor y había más luz, y parecía que me elevaba)

Y ahora
chasqueo mis dedos
(al principio tuve entusiasmo, realmente me apliqué, pero ahora sigo haciéndolo, autómata, y casi semeja un latido y duplica el resonar de mi pecho estallado, y quiero que se apague, que se acabe, que deje de gritar, estúpido corazón, idiota, si tan sólo insultarte
me devolviera la razón, ese sufijo que maltratás que aniquilás con una compañía impuesta,
si pudiera replegarme entera y permanecer ostra –no otra— por un tiempo indeterminado, entonces, la inconciencia sería mi bendición)
y vuelvo a chasquear
chasquido inerte
nada cambia
(¿todavía creés en la magia? ¿no te das cuenta de que todo fue un truco? siempre es truco, los magos no son reales, caé, caé de una vez, me exasperás, y yo desde acá, totalmente relegada, a dónde me mandaste, a lo más oscuro, a la planta del pie, al borde del codo, a la parte de la espalda que no alcanzás con la mano, ahí me desterraste, y yo intentando decirte "Tené cuidado ¿no ves? ¿no ves? Es un encantador de serpientes"
y hasta te pedí disculpas por lo imperfecto de la analogía, él es encantador y serpiente a la vez, es claramente reptil, cambia su piel y sigue inmutable, puede arrastrarse rápido y desaparecer, a la vez, tiene el poder de agitar su cola cascabelera y delante tuyo montar la escena del baile más íntimo, más enrollado y su beso, con esa lengua bífida, es dulce y ácido y tremendamente fuerte, pero inevitablemente te pierde, te inyecta el veneno y es eso, ahora, lo que te duele tanto, esa poción de su organismo corriendo por tus venas como miles de pequeñas serpientes lustrosas, nuevas, ávidas de vida, succionando de vos con sus comillitos bebés en crecimiento)
y no pensé
(no, es evidente que no lo hiciste, que te ataste de manos y pies, vos solita, y te mordiste la lengua y cerraste, por propia voluntad, los ojos, fuerte fuerte, como hacen los niños cuando tienen miedo y así creen que pueden anular lo que está pasando, lo que sienten)
no creí
que era capaz de doler tanto cuando en realidad el sistema se reacomodaba y yo podía pisar mejor –me duele el piso, mi planta contra la tierra me raspa y se me clava todo en el pie como si éste fuera tan tierno como si jamás hubiera pisado como si mis zapatos tuvieran alas– yo pensé que entrada en la tercera década (tres veces diez cumplí, y me acuerdo la primera vez que usé toda la mano para representar mi edad, no para mostrarla, sino para ver mis años en mis manos, y ahora las miro, y no alcanzan, y cuando no chasqueo y trato de ver mi tiempo y en qué lo usé, agito tres veces mis manos totalmente extendidas y me parece muy poco, me parece tan fugaz, me parece que hubo tanto que todavía no procesé, que tendría que haber aprendido más)

(tendría que haber)

(algo)

(así)

(así no)

(Pero no quisiste, digamos la verdad, confesemos todo como es. No quisiste ver determinadas partes: lo feo y lo malo lo hiciste a un lado. Antes de aprender a sacar la basura, antes, incluso, de lavarte la ropa sola, antes de ocuparte de tus propios objetos, de elegir tu ropa, antes de peinarte sola, aprendiste a negar lo que no te gustaba: lo veías, sí, y luego la trampa. Si no, habría sido demasiado fácil, y vos no sos fácil, ni te hacés las cosas fáciles, la conciencia te penetra como un vidrio de botella rota, de punta, puesto en el borde de la pared---tu límite---de punta para no pasar y entonces te las ingeniás, como lo hacías de chica y tantas cortaduras, tantas infecciones, tanto no caminar por días, te costaba. Ahora es lo mismo, pero más grande, más fiero, más adentro y con vidrios animados, que no se sabe para dónde van, dónde aparecen, si de verdad vidrios son.)

Creí
que había aprendido a manejar (qué verbo que te gusta y que nunca, paradójicamente, dominás)
por lo menos algunos botones de los que tengo y de los que hay
y resulta que está todo cambiado
que se puede fingir tanto que aunque quiero no lo puedo –todavía– imaginar, mucho menos
simular
que hay personas que sí pueden entrar y salir
del amor
que sí pueden ser abrigo un día y glaciar al otro
que sí pueden tener sangre
y que sea fría     (reptiles, te advertí)
y al tacto su revés pega como una estocada de esgrima
o un cuchillo que se hunde cuando abrazás
cuando estás cerca, confiando tu desnudez     (más que cuerpo, lengua sin pelos, pelos de piernas y agujeros, todos, también las cicatrices, todo lo que sirve para entrar, abierto, servido en bandeja, banquete jugoso, exquisito, irrepetible)
y ahí como si se tratara de un pavo
acción de gracias infinitas 
se hunden estas personas-cuchillos y ya no hay nada que hacer
te consumís agarrándote la herida
llorando para adentro porque da demasiada vergüenza                  (quién se anima a decir
me saqué todo frente a un asesino, pavo cocido, más suicidio que asesinato, más ritual fallado, y la ley no te protege porque, técnicamente, vos empujaste el cuchillo en vos, y después lo sacaste, y no te fue suficiente, y apuntaste derecho al corazón que meta sonar y sonar y golpear y te dijiste quizás así pare y en el mientras, entre tanto dolor descosido y tanto enchastre sanguinolento, algo de placer tiene que aparecer, porque no es posible que la sensación, después de haber sido tan eufórica, sea tan condenadamente infernal)
y tratás de erguirte
de sostenerte
(vos, sólo vos podés hacerlo, no hay nadie para ayudarte, sólo vos, esto es lo que tiene que entrar en ese cuerpo maltrecho que ahora llevás)
seguir caminando
y probablemente encuentres algunos pozos que no puedas evitar
y caigas
frente a todos
en la calle    (una escena típica, graciosa)
y te vuelvas a levantar y pases la mano por el pantalón para limpiarte la tierra y después la mano pasa por el saco para sacarse un poco la mugre y contener el ardor del raspón, el dolor sordo, interno, de la caída
y camines un poco
un poco
y un poco más
y todavía
un poco más
y quizás llegues
a escribir
algo como esto
algo tan traumático
que se pregunte  –como ya lo hicieron–
si existe un más acá del lenguaje
si es posible la denotación pura
el chasquido
si es posible que DOLOR
o PÉRDIDA
sean eso
algo que te estalla en la cara cuando lo lées
algo que no podés manejar
algo que se ca(r)gó tanto
que mejor
descansar
dejarlo acá
un rato
y volver más tarde
para seguir
intentando
just like that
así.

martes, febrero 14, 2012

el amor es ciego, dicen, pero ¿fue eso?


Parece que vos fueras vos
                                             pero no
Parece que te vi el otro día
                                            pero no
¿No?
¿No?

No

Pero si te hubiera pedido el documento o un análisis de sangre
si tuviera tu huella digital, tu firma, tu letra
si pudiera olerte
entonces sabría
estaría segura
vos no eras vos
¡Pero sí te vi! (¡lo viste!)
Te vi actuando en televisión (“actuar” es un verbo conflictivo acá, multifacético, porque seguro que vos actuabas siendo vos, actuabas de vos, eras vos en tu accionar)
Te vi haciendo de vos, con bandera y todo.
Te vi
y fue como ver otra cosa.
Te vi
y lo que vi fue distinto de lo que yo había visto.
Vi lo que vi en un principio
 y después ya no
después me tapé los ojos y estuve ciega (el amor es ciego, dicen, pero ¿fue eso? ¿o fui yo?)
Fue descubrir un error en mi propia matriz:
de nuevo te veía como te había visto y ya no, porque no quise mirar más cuando vi que eras como no quería que fueras.
Lo que vi (en ese paréntesis) fue mi ilusión (y sin embargo aún hoy quiero creer que no fue así, que no puede haber sido tanto engaño, tanta autoproyección, tanto oasis que se va corriendo, que te hace morir de sed, que te arrastra con esperanza para que el golpe (que nunca llega) sea más fuerte –y ni siquiera-, no hay fuerza, hay crueldad, porque el oasis es un efecto, un agua que ondea en el aire, pero ¿vos? ¿qué sos?
La desilusión es un espejo partido por mi propia cara.
Contra él
me doy
Contra él
corro perdida, ingenua caperuza que no ha aprendido a leer?
Tanta letra ¿para qué?
¿No llevabas libros en esa canasta?
Y él tenía tanta hambre y vos siempre tan generosa, pero los pedazos no vuelven a crecer.
Dicen que en el fuego cenizas quedan, ¿y en el cuerpo?
¿Qué pasa en el cuerpo entregado?
¿Qué queda?    ¿Qué?

(no se puede decir)

(xxxxxxxxxxxxxx)

Puedo decir que te vi y vos no eras vos, y yo,
yo me vi en una historia
deformada
y tampoco era
quien quiero ser.

jueves, diciembre 15, 2011

NUEVOS LIBROS DE VIAJERA EDITORIAL
¡Fiesta Presentación!
Viernes 16 de diciembre, 19 hC.C. Gral. San Martín - Sala F
(Sarmiento 1551)
¡Los esperamos para brindar y disfrutar de
refrescantes lecturas!
 
 
ranamadre
Nadina Tauhil, 2011
ISBN: 978-987-26325-7-1
120 p.
$50
Se trata de la negación que sufre la heroína en el camino hasta aceptar que forma parte de una cadena, que ella misma es otro eslabón, línea que continúa, que no se extingue: “ahora me toca a mí/ un antes de mí-después/ de mí/ dando luz al mundo/ pariendo con dolor/ no hay otra forma/ no hay”. Nadina Tauhil crea la ranamadre, y con ella abre un espacio poético para que nos sumerjamos en un nuevo mito y volvamos a pensar la maternidad y lo femenino.
Virginia Janza
Léame
Nicolás Di Candia, 2011
ISBN: 978-987-26325-6-4
128 p.
$60
Nicolás Di Candia pregunta provocativamente: ¿por qué no? Con una fórmula infalible, probablemente descubierta por Hollywood, plantea secuencias de orden-desorden, y vuelta a un “orden” que ya no es el mismo. En este viaje a través de submundos literarios fantásticos, papers científicos y crónicas pseudoperiodísticas, los personajes recorren –como recorre el mismo autor a través de todo el libro–, los límites del saber y del poder.
Virginia Janza
cuerpoadentro
Belara Michán, 2011
ISBN: 978-987-26325-5-7
111 p.
$50
Este libro nos habla de otros cuerpos que se guardan y se llevan. Cuerpo niño, cuerpo sexual, cuerpo familiar, cuerpo vegetal, cuerpo astillado. Como una cáscara, el vestido corporal va cayendo y aparece otra piel que tiene memoria de todo lo que nos ha sucedido. Los poemas buscan recuperar este cuerpo interno, a veces enterrado en la cabeza, saturado de lenguaje y estereotipos, anestesiado, inmóvil.
Karina Macció
Bengala Hotel
Eugenia Coiro, 2011
ISBN: 978-987-26325-4-0
68 p.
$40
Permanecer en un cuarto de Bengala Hotel es animarse a probar el limbo: ni la vida, ni la muerte, sino ese intermedio donde fluyen las palabras, como bolas que ruedan, burbujas que flotan, o espuma de oleaje, multiplicándose sin cesar. Espacio de reflexión y búsqueda, se levanta en un intento por conjurar las quimeras que nos acechan. Este libro de Eugenia Coiro, escrito con el detalle, con la música de quien degusta y dibuja los versos, es una invitación exquisita a alojarnos entre palabras expectantes, con ojos abiertos.
Karina Macció

domingo, diciembre 11, 2011

Diario de la Transformación en Casquivana

Ésta es la reseña que sacaron en Revista Casquivana, ¡gracias!

“No hay manera de empezar, sólo pasajes”, dice Karina Macció (Buenos Aires, 1974, Profesora y Licenciada en Letras por la UBA, viajera), pero también podría asegurar, con igual convicción, que las maneras de seguir son tantas, y tan variadas, que a veces el comienzo parece una pavada, comparado a todo lo que podría llegar a venir. Diario de la transformación es un libro heterodoxo, donde la poesía se mezcla con la narrativa, donde las crudezas de la realidad se amalgaman con ideas, posibilidades, ficciones, mundos otros. El amor, la pasión, la escritura, la lectura, el cuerpo, la lluvia, las relaciones humanas, el dolor, la lengua, los sueños, son nada más que algunos de los ejes que articulan este devenir


domingo, noviembre 20, 2011

Enamorada siempre


 Ayer estuve leyendo en la Plaza Flores, en el Festival Flores de Poesía. La lluvia amenazaba, el ruido azotaba, y aun así, se armó una ronda poética, llena de ganas de compartir, de disfrutar de las palabras. Parece que la poesía no tiene lugar, pero ella se las ingenia, se escabulle y sale. Me enamoro otra vez, siempre, de esta fuerza impactante y exquisita.  


Enamorada 1

-Si todo pudiera suceder
como a través de una ventana,
viéndote siempre,
y nada más-


 

 Del amor nunca dicho y perdido


Tu piel sigue viva
recién muerto
siempre tuviste la piel más seda
blanda y roja en tu cofre
apañolada, emparedada callas
mi amor, nunca supiste
mi amor doncella doncel
te miraba frente a la ventana
pálida en brisa tenue de naranjos
el sol caía apupilado
resplandecido de ti en el canapé durmiente
colibrí
tu suspiro agoniza
y cuento el latir ignorado
mi cuenta rosario
y tu cumbre de pelos que peino
ennudo, desanudo
las cuerdas que agarran
hojo, deshojo
de hiedras mis pechos
lo negro me tiñe
como si desde abajo arriba me partiera
la espada oscura de tu amor
hacia el que no ves, el aire
tiene figura transparente
sobre vos
ahora tu ventana te encuadra
efigie limitada
con bordes de madera
ásperos
tus pelos atrapados, tu carne dura
yo una visión
yo una cosa
yo un golpe en mi frente
yo más viva que nunca
en el morir
y nunca
nunca más
fui
tu extraña
tu vecina
mirada. 

Diario de la Transformación, Viajera Editorial, km, 2011.

domingo, noviembre 06, 2011

Ya no sé qué prefiero


Ya no sé qué prefiero
¿Antes? ¿Ahora?
Quiero Salirme Quiero Irme
              de mí
           hacia vos
aunque no sepas que estoy
pero en realidad sí
quiero que estés
para mí (completo, absoluta entrega del ser)
todo parece estúpido sin tu contrapunto
todo –no parece– es-es-es-tú-pido
¡sí!
PIDO
porque lo único que hago es pedir algo imposible
pido grito ¡PIDO! como en la mancha
pido que se detenga el juego
pido
porque no sé qué juego es
cómo seguir
pido que se me explique qué está pasando
qué es esta reacomodación de pronombres y realidades
qué es esta nueva cotidianeidad
pido un momento de quietud, congelamiento total
que todos se queden en su lugar y yo pueda recorrerlos
examinar la efigies congeladas que me reflejan
ver si me encuentro si el tiempo se detiene
si vos dejás de hablar
de mirar de tocar de acercar-------TE-------ME                 (teme)          (mete)         (meterte en mí
                 me       da miedo)     (temo el mete)
(por eso, saca, pierdo)           (tengo que sacar)
                PIDO 
no puedo seguir moviéndome sin saber qué tablero es éste
qué piso enclenque y espejado transito
quién me llama
quién me dice qué soy qué papel hago
¿mancha o manchada?
PIDO
porque ya ni sé escribir
ya no entiendo para qué
escribir este estar es
idiota    (el ridículo del amor, de la infatuación)
necesito salir
                          por eso               
                                                                  PIDO
alguien que me saque que me extirpe que me lleve a otra parte (¿qué es otra? ¿otra más?
¿no es ésta la otra?)
alguien (¿otro más? ¿otro caballero andante? ¿en qué siglo vivís?)
un piadoso un mago
alguien que me rompa
que me rescate de mí
que me vuelva a armar
que me re-haga bien   (“bien”, claro, con esta idea vas perdida, definitivamente, perdida)
que después se caigan todas las erres y no raspen más
que yo sea nube y viento envolvente
que yo sea voz
que yo sea
                Pedida
y me amen nueva, lúcida
y que no haya nunca nunca nunca
nunca más
mundo.




PIDO
en vano
porque el grito de pido es gesto infantil y ya pasó. It´s been ages since...
you know

Eso fue ANTES
cuando no sabías que habría un después que sería un AHORA
inescrutable
sin forma
presente.


¿Sabés?
Es verdad.
No hay forma.
Esto –indecible, borrascoso–
me come por dentro.

No puedo Ya
elegir.


La Pérdida o La Perdida, km, Viajera Editorial, 2008.